prueba 25 articulo

El desarrollo del vínculo afectivo inicia en el vientre y continúa durante la primera infancia, este vínculo es la base para un adecuado crecimiento y desarrollo de los niños y niñas en sus áreas cognitiva, emocional, física y social. Esta relación afectiva solo se logra por la presencia activa de las figuras positivas en la vida del infante.

Las relaciones vinculares se generan a través de los estímulos positivos o negativos que se extraen de las experiencias que los niños o las niñas hayan tenido con sus modelos base que son sus padres o cuidadores, quienes le han enseñado esquemas cognitivos en lo referente al género, a las manifestaciones y expresiones de afecto.

Es a través de las experiencias afectivas que van dejando huella en la psiquis o mente de los niños o las niñas, donde se va gestando un estilo cognitivo y social que le permitirá interactuar de forma apropiada o no tanto con su mundo circundante.

Es por esto que el vínculo afectivo tiene un papel primordial en la construcción de la identidad de la persona y en su desempeño social en lo referente a la inteligencia social y emocional, puesto que es aquí donde se cimienta la base emocional, en lo referente al reconocimiento, fortalecimiento e identificación de las emociones y como ellas se manifiestan, además de  reconocer como una emoción y la manifestación de esta puede llegar a causar un impacto en las demás personas, también es importante enseñar que el aprendizaje de la autorregulación que se manifiesta por el adecuado control de impulsos inicia desde esta etapa y que más adelante será indispensable en el manejo de la frustración, y por ultimo pero no menos importante las habilidades de comunicación abierta y la mediación que se aprenden a través de los modelos afectivos vinculantes.

Pero tranquilos aunque ya he señalado que es la primera infancia la base del desarrollo afectivo, emocional, cognitivo y social, podemos modificar aquellos esquemas vinculares y de pensamiento que le hacen daño al niño o a la niña, entre más temprano empecemos este proceso con nuestros chicos mejor.

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COMO CREAR VÍNCULOS SEGUROS Y FUERTES CON NUESTROS NIÑOS O NIÑAS

 Un vínculo afectivo sano con nuestros hijos  favorecerá relaciones de confianza y seguridad, además de estimular la autonomía en ellos.

  1. Expresarles afecto a tu niños o niñas.
  • Cada vez que dentro de ti haya la necesidad de decirle a tu niño o niña que lo quieres díselo, abrázalo y que él en tus brazos encuentre seguridad y protección.
  • Tu lenguaje no verbal dice mucho de lo que piensas por eso una mirada de ternura unida a una caricia les ayudara a sentirse seguros. 
  1. Dedica tiempo a tu niño o niña
  • Desde que tu bebé nace está interactuando contigo, en los primeros días se realiza una serie de ejercicios de reconocimiento, observando los movimientos y gestos de él para casi fijarlos en nuestra mente, es un proceso amoroso entre padres e hijos.
  • Según la etapa de desarrollo y habilidades de cada niño o niña habrá juegos que se ajusten a ellos. 
  • Dedica tiempo para leerles cuentos y si no tienes uno a la mano inventa alguna historia de fantasía, que ellos disfrutarán.
    1. Protégelos del peligro, sin enseñarles a tenerle miedo a todo.

     Si tu niño o niña está ante una posible situación que le pueda generar peligro, enséñale cuales son las consecuencias que tendría, pero sin causar en ellos una conmoción emocional que los lleve al temor o miedo.

     Si tu niño o niña está ante una situación que le genera miedo, acércate a él o ella, háblale suave y abrázalos para que se sientan seguros y respaldados, a la vez que les trasmites calma y serenidad.

     

    1. Escúchalos siempre
    • Desde bebes nuestros niños y niñas nos hacen saber sus necesidades, por ejemplo el llanto por tener el pañal sucio, no es igual que por tener hambre o por querer obtener un juguete, cuando nuestros chicos desarrollan el lenguaje verbal se hacen entender fácilmente, solo hay que escucharlos, ellos nos permiten volver a conocer el mundo desde una perceptiva diferente.

    Referencias Bibliográficas  

    Bowlby J. (1986) Vínculos afectivos. Formación, desarrollo y pérdida. Madrid/ España. Ediciones Morata.

    Wagner A. (2003) Transmisión de vínculos familiares. Madrid/ España. Editorial CCS